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EXPOSICIÓN ANAGNÓRISIS DE DAVID CASANOVA

Anagnórisis. David Casanova.

Sobre la expresión vital y la fuerza motora del comportamiento enfrentado.

Resulta inquietante entrecerrar los ojos y adivinar una serie de fuerzas que se materializan entre contrastes producidos por la contraposición cuasi inalterable del blanco y el negro que siempre parecen repelerse, si bien sin embargo, se acomodan y comprenden a la perfección.

Desde Nave 73 el sábado día 5 de Marzo tenemos el gusto de presentar al fotógrafo David Casanova cuyo trabajo representa desde mi humilde perspectiva y en primer término un esfuerzo, un esfuerzo por pervivir.

La nostalgia de aquello que se quiere y se ansía con todo nuestro esfuerzo, resulta expresada en el movimiento de los organismos vivientes a los que llamaremos si queremos cuerpos pero que sin duda si atendemos más allá de nuestro racionalismo ilustrado podremos entrever o presenciar como aquello a lo que podremos llamar sencillamente, movimiento.

La fuerza de las fotografías de David Casanova resulta un impulso conmutativo entre sus pulsiones internas y la reflexión crítica del espectador que el propio artista espera y que desde la rigurosidad del método técnico intenta transmitir de forma sincera su aspecto más íntimo y real. La crudeza de su trabajo se resiste a caer en lo meramente comercial agarrando con fuerza el momento de tensión sostenida que se presenta en cada instantánea, que a su vez, nos muestra un baile que bien podría ser de máscaras pues el trabajo de David se sustenta de aquello que nos recuerda la estructura lógico formal.

El arquetipo de aquello que en otro tiempo presentaba el escorzo y que en nuestros tiempos modernos ya hasta se olvida es una de las partes claves del retrato que trabaja nuestro autor que descubre o nos invita a retrotraernos a una mirada de efectivismo y teatralidad. Una cortina que se abre y nos adentra en un mundo simbólico que bien podría llevarnos hacia un inconsciente colectivo que comprende y se impresiona por la impostura de los cuerpos presentes o que a su vez podría adentrarnos en una realidad cruda, sincera, valiente y en firme que desde la búsqueda del auto-conocimiento nos presenta aquello que Kierkegaard llamaría concepto de angustia que no es otra cosa que el paso previo a la materialización de lo real.

Lo teatral, la danza, y la expresión corporal en su máximo eje rotacional se manifiestan en cada fotografía esperando alumbrar nuestra pasividad. La acción en tránsito la fuerza y la vida serán el sustrato de un autor metodológicamente preciso cuyas intenciones pasan por la admiración de lo clásico y la estética de lo bello.

Enrique Yáñez.

 Cartel anagnórisis 2016 # 01