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Construyendo un presente y un futuro de teatro

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHoy es un gran día para las Artes Escénicas. Hoy podemos ser más fuertes, porque el presente es nuestro.

En 1961, durante la primera edición del Día Mundial del Teatro, la profesión dió muestras de sufrir el mismo acoso y el mismo desprecio que, desde las altas instituciones, recibimos hoy en día. Podríamos reproducir palabra por palabra lo que se dijo en ese discurso, porque justamente Hoy tendría aún más validez. En aquel momento, “Un destello de esperanza” fue un mensaje de reconocimiento, auto-afirmación, y sobre todo, como bien indica su título, de esperanza. Hoy, no sólo debemos recuperar esa idea, sino que debemos ir más allá: el Teatro, pese a todo, sigue volando hacia adelante, transformándose; puede cambiar todo lo que nos rodea, incluso el lenguaje, porque el Arte Escénico no necesita de artificios: es único, efímero, permanente, mágico, es un acto de fe en la humanidad. El Teatro es inevitable.

Durante este último año hemos visto demasiados ataques a la industria cultural, no sólo económicos, como la monumental subida del IVA, sino también sociológicos. La Cultura refleja nuestra manera de ver el mundo, refleja la excelencia de una educación de calidad, y es imprescindible para sostener un sistema social maduro, igualitario y, sobre todo, libre.

El Teatro no es un lujo, y nunca debe serlo. Esta mentalidad, arraigada, sería extremadamente peligrosa para una sociedad civilizada. Por esto queremos acordarnos hoy de todos nuestros compañeros, salas de reciente creación o con más andadura, grandes teatros u otros más humildes: compañeros que día a día luchan por defender una profesión que proporciona tanta riqueza a la sociedad. Nosotros tenemos la facultad, mejor dicho, el deber de proteger el futuro de las Artes Escénicas, desde Hoy, desde ahora, porque es justo en este momento cuando tenemos la capacidad de transformar las cosas para dejar a nuestros hijos un mundo mejor.

Desde Nave 73 queremos dar las gracias a todos aquellos que nos siguen, a los que nos han ayudado y aconsejado, a los que nos han llamado locos por lanzarnos al vacío en medio de esta crisis y esta absurda “persecución cultural”, y, sobre todo, a los que se han ilusionado con nuestro proyecto, tanto o más que nosotros.

Estamos ansiosos por aportar nuestro grano de arena a la escena teatral y cultural madrileña, para que, dentro de un mes, cuando se abran nuestras puertas, podamos construir, junto con nuestro público y nuestros colaboradores, un espacio donde nos retroalimentemos de la experiencia común para ofrecer teatro de calidad, asequible y cercano.

Este es nuestro presente.
Este es nuestro futuro.

Feliz Día Mundial del Teatro